wolfmon

“Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo pero porque no sois del mundo sino que yo os escogí del mundo, por esto el mundo os aborrece”.(San Juan 15:19) Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris... nescio, sed fieri sentio et excrucior.

sábado, 6 de diciembre de 2014



Vendrá otro invierno, otra lo que llaman ellos navidad, vendrá ese espacio de tiempo cuando recordamos que todo pasa y pasa rápido, caerá todo como esos copos de nieve, centelleantes en su momento pero destinados a desintegrarse, vendrá otra vez el mismo momento cuando tenga que pensar lo que fue y no estará, lo que no está y pretendo que sea, vendrá la noche con destellos blancos gritando: 
"Vamos a desaparecer como lo que te quitaron como lo que tendrás, caemos lentamente destellando como los recuerdos, como los deseos"
¿Vendrás tú como parte de mi, en mi falta y en mi deseo, vendrás en un copo iluminando el blanco que sepulta el vacío? Qué nos queda sino el frio calor de momentos plantados y no florecidos, qué nos queda otro invierno con ecos crueles donde pueda mirar por la ventana y encoger el estomago ante un golpe bajo del tiempo.

martes, 18 de noviembre de 2014

Tonight we live like no one is around
Forget we lies that we were told
Now is the only truth we know
Tonight we fly while the stars are falling down
We're falling down!
We're falling down!
Down...
Down...

Hammock.

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Qué te hace sonreír en la melancolía? 
Su propia existencia. Siempre hay que hacer caso a los cantos de las sirenas antes que hundirte en el mar como una piedra en la nada. Me dejo devorar poco a poco por la más voraz melancolía...de lo hallado, de lo pasado, de lo soñado, de lo no realizado. Porque ellos no son, porque ello no es y porque ella siempre está para sacarme del momento y ser el momento.


miércoles, 29 de octubre de 2014


¡Oh! ¿Qué pena te acosa, caballero en armas, vagabundo pálido y solitario? Las flores del lago están marchitas; y los pájaros callan.

¡Oh! ¿Por qué sufres, caballero en armas, tan maliciento y dolorido? La ardilla ha llenado su granero y la mies ya fue guardada.

Un lirio veo en tu frente, bañada por la angustia y la lluvia de la fiebre, y en tus mejillas una rosa sufriente, también mustia antes de su tiempo.

Una dama encontré en la pradera, de belleza consumada, bella como una hija de las hadas; largos eran sus cabellos, su pie ligero, sus ojos hechiceros.

Tejí una corona para su cabeza, y brazaletes y un cinturón perfumado. Ella me miró como si me amase, y dejó oír un dulce plañido.

Yo la subí a mi dócil corcel, y nada fuera de ella vieron mis ojos aquel día; pues sentada en la silla cantaba una melodía de hadas.

Ella me reveló raíces de delicados sabores, y miel silvestre y rocío celestial, y sin duda en su lengua extraña me decía: Te amo.

Me llevó a su gruta encantada, y allí lloró y suspiró tristemente; allí cerré yo sus ojos hechiceros con mis labios.

Ella me hizo dormir con sus caricias y allí soñé (¡Ah, pobre de mí!) el último sueño que he soñado sobre la falda helada de la montaña.

Ví pálidos reyes, y también princesas, y blancos guerreros, blancos como la muerte; y todos ellos exclamaban: ¡La belle dame sans merci te ha hecho su esclavo!

Y ví en la sombra sus labios fríos abrirse en terrible anticipación; y he aquí que desperté, y me encontré en la falda helada de la montaña.

Esa es la causa por la que vago, errabundo, pálido y solitario; aunque las flores del lago estén marchitas, y los pájaros callen.

J.K